Radio Perspectiva de Clase

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Con la Utopía No Se Jode

(Colectivo Avanzar)
Siempre es conveniente volver a señalar que la crisis mundial, aún no superada, no es la crisis de un modelo sino del capitalismo.
Periódicamente el sistema vigente sufre cataclismos inevitables, fruto de sus contradicciones internas, particularmente la que se da entre la producción en constante crecimiento, acelerada por la revolución científico-técnica, y un limitado consumo provocado por la explotación extrema de los trabajadores y demás sectores populares, que hace que más de 1000 millones de personas pasen hambre en el mundo, y otras tantas estén en situación de máxima pobreza.
Como contrapartida, en el mundo actual un pequeño grupo de aproximadamente cien mil magnates de las finanzas, llegaron a poseer cada uno la modesta cifra de 150.000 millones de dólares.
Por el otro lado, los pobres son cada vez más pobres, pero les continúan ajustando los salarios y se recortan las prestaciones sociales, en especial la salud y la educación, a la vez que se subsidian a los bancos y a las grandes empresas.  Basta con recordar que solo la Unión Europea cuenta con más de 26 millones de desocupados.
Todo este grave e injusto panorama se da en el contexto de una concentración e internacionalización de la economía, que intensifica la dependencia de los países marginales del sistema, llamados hipócritamente “países emergentes”.
No escapa nuestra nación a esta cruda realidad, donde dicha concentración y centralización es muy evidente, manteniéndose en avance en los últimos diez años, quedando claro para quien fue “la época ganada”. Veamos brevemente algunos ejemplos:
Una sola empresa, Siderar, concentra el 99% de la chapa laminada.  Una empresa, Aluar, tiene el monopolio absoluto del aluminio. Tres empresas concentran la venta de cemento.
En alimentos, Bimbo concentra el 70% de la fabricación de pan lácteo;  Arcor y Danone (La serenísima), el 73 % del mercado de las galletitas;   esta última, La serenísima, y Sancor, concentran el 70% de la leche y sus derivados.  Sólo 3  cadenas de supermercados, concentran el 83% de las ventas.
Estos grandes grupos monopólicos, son también llamadas “los formadores de pecios”, o sea tienen mucho que ver con la creciente inflación, que ya apunta a superar el 25%., que como un ratón, carcome constantemente el ingreso de los laburantes. Además de un 40% de los trabajadores en negro o tercerizados, que cobran cerca de la mitad de los que se rigen por convenio, amén de la limosna que cobran el 75% de los jubilados, con el  nombre de ingreso mínimo.
Pero aún hay algo tanto o  más serio. La desnacionalización de las empresas llega a un 65%, aún mayor a lo sucedido en la negra noche menemista.  De modo tal que de las 500 empresas más importantes alrededor de un 75% son de capital extranjero.     
Entre las empresas más importantes que han pasado a manos extranjeras están Pérez Companc, Loma Negra, Quilmes, Acindar, Gatic, Jumbo, Disco, Vea,  entre otras.
No se puede dejar de agregar los recientes acuerdos con Monsanto, una transnacional que controla el 90% del mercado  mundial de las semillas y los agroquímicos, que para colmo, abrirá tres plantas de producción en el país.
La inevitable pregunta, el gran interrogante ante esta extranjerización de la economía, es: ¿SOMOS REALMENTE UN PAIS LIBRE E INDEPENDIENTE?
 Sin duda que nos encontramos ante el dominio del  capital financiero mundializado, apareciendo por ello otras fuentes de un déficit creciente y vaciamiento económico de naciones en relación de dependencia: pago de regalías en concepto de patentes, salida de dinero por dividendos y utilidades sin ningún tipo de control, pago de la ilegal y fraudulenta deuda externa, lavado de dinero en los mal llamados “paraísos fiscales”, que en realidad son cuevas de ladrones.  El “blanqueo de capitales” no es otra cosa que el blanqueo, la legalización de los delincuentes que le robaron a nuestro pueblo.
Al mismo tiempo han impuesto, en acuerdo con la burguesía local y los gobiernos a su servicio, un modelo económico esencialmente agrosojero, minero exportador, según los intereses de las multinacionales que manejan el mercado mundial. En lugar de mayores alimentos para nuestro pueblo, para nuestros niños, se produce cada vez más soja para los chanchos chinos, a la vez que saquean nuestras riquezas naturales, con un enorme daño al medio ambiente y a los seres humanos.
Y ni que hablar del vergonzoso contrato con Chevron, que conlleva la utilización de un método extractivo altamente dañino como es el fracking.
Es por esta razón que de alguna manera se puede decir  que continúa la “campaña del desierto”, genocidio iniciado por el Gral. Roca, puesto que siguen reprimiendo y asesinando a  integrantes  de los pueblos originarios para robarles sus tierras, al igual que con los campesinos pobres.
Nos hallamos aquí ante otro de los grandes interrogantes de nuestra época: ¿PUEDE UN SOLO PARTIDO O UNA PEQUEÑA Y MERA ALIANZA ELECTORAL AVANZAR DECIDIDAMENTE EN EL CAMINO DE LA EMANCIPACION DEFINITIVA DE NUESTRA PATRIA Y DE SU PUEBLO?
Una muy rápida mirada sobre la realidad político social actual, inicialmente nos indica que en las próximas semanas se terminará por resumir la mejor imagen de la política argentina hasta el momento.  Con una vasta experiencia histórica y luego de la mano dura de los golpes de estado, lo que impulsa actualmente, y no solo en nuestro país, la clase dominante es la continuidad de gobiernos de “democracias” restringidas, fieles al poder económico, el poder real,  con los necesarios cambios de maquillaje.
No hay 3 poderes, hay 2: el capital financiero internacional y su socio los grandes grupos monopólicos  locales, que no solo nos venden comida chatarra, sino también una política y una cultura chatarra. Entre paréntesis, reiteramos hasta el cargoseo la necesidad de afrontar más decididamente “la batalla de ideas”, como la llama Fidel. Dentro del esquema de una forma de bipartidismo, donde el gobierno y la llamada “oposición”, incluyendo las distintas variables de socialdemocracia, no se diferencian fundamentalmente en nada, apareciendo la negociación, cuando no la simple pelea por lugares en las listas electorales  y por el tamaño de la torta a repartir,  sin preocuparles seriamente la situación de nuestro pueblo, realizando las alianzas más espurias solo por ganar algunos votos más.
Hay sin duda compañeros honestos y luchadores en cada una de estas organizaciones, con los cuales  seguiremos peleando juntos,  pero no olvidar nunca que la utopía imposible de realizar es la de lograr un capitalismo humano o bueno, capaz de solucionar los problemas de los seres humanos y de la naturaleza, que también está en peligro.  Tampoco soluciona el problema el logro de algún que otro diputado de izquierda, experiencia que ya hemos vivido, y que no  puede cambiar nada, además de solo servir como simples adornos parlamentarios, más allá de sus sanas intenciones.
Por el contrario, en la lucha por transformaciones radicales es imprescindible la superación de viejas divergencias entre los que luchamos de una u otra forma contra el imperialismo y el capitalismo, poniendo el hombro en la elaboración conjunta,  y en el medio de las batallas de clases,  de una estrategia común de lucha, como eslabón fundamental   en el proceso de creación unitaria de un frente o movimiento liberador.
Haremos honor así a la enseñanza de un genio como Lenin, cuando nos decía que en cada época histórica hay que encontrar el eslabón fundamental que tire toda la cadena hacia delante.
No es que nos opongamos por principios a la participación en las elecciones burguesas, pues todo depende de las circunstancias históricas, ya que no pueden haber recetas para todos los tiempos y todas las épocas. Se trata en concreto de si existe o no una auténtica alternativa política en el camino mencionado y las elecciones sirvan tácticamente a la acumulación política y social  hacia el objetivo estratégico, la liberación nacional y social, socialista.  
Ese es efectivamente el único voto positivo, el que no cae en el conformismo de elegir entre lo menos malo, o sea en la encubierta teoría del mal menor, intentando creativamente construir algo nuevo. Esta es la gran tarea pendiente y un fuerte desafío, puesto que si bien se vienen librando importantes luchas,  y valiosos intentos de unidad,  aun no hemos logrado la construcción de dicha opción emancipadora  -el “doble poder”, recordando otra vez a Lenin- capaz de enfrentar con éxito a un enemigo aún más poderoso, a pesar de sus crisis.
Es esa la GRAN UTOPIA realizable y el sueño de generaciones de luchadores que dieron hasta su vida  por esta más que justa causa, para lo cual es necesario comprometer, sin dogmatismos, hegemonismos o sectarismos, todos nuestros máximos esfuerzos.
Este es también el hermoso mensaje  que nos deja nuestro querido Pablo Neruda:
Yo trabajo y trabajo,
Debo sustituir tantos olvidos,
Llenar de pan las tinieblas,
Fundar otra vez la esperanza.