Radio Perspectiva de Clase

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lunes, 26 de diciembre de 2011

De leyes, congresistas y otras yerbas


(Enviado por Guillermo)
“El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”.
                                                                                         Rodolfo Walsh.
     
Elegí comenzar estas reflexiones con una cita de Rodolfo Walsh, ya que hoy día muchos (inclusive algunos de los actores de esta crónica) se regodean mencionando su nombre y su trayectoria, como si ese solo hecho los equiparara con tamaña figura.  
Hugo Moyano se pelea con la presidente y “renuncia” a la cascara vacía del PJ, la crisis financiera internacional lentamente se va acercando, los tarifazos en luz, gas, agua, transporte, etc. van a comenzar a horadar el ya castigado bolsillo de los trabajadores, un funcionario que se “suicida” en Uruguay, una tardía ley de tierras, la ley sobre el monopolio del papel prensa. Y en el medio de todo esto, de madrugada, con muy pocos testigos, en el Senado se vota la ley antiterrorista. A su turno ya la habían votado los diputados.
Duele, duele mucho ver como algunos que hasta ayer fueron compañero y bandera; barricada y esperanza; lucha y sueños compartidos, hoy, ante una mirada un poco severa de un organismo de usura internacional (como para que quede bien claro quien realmente manda en un país dependiente), hipotecan el futuro de los mejores hijos del país. Hace muy pocos días un amigo me decía: “Ojala que pueda vivir unos años más que ellos para ir a orinar sobre sus tumbas” y yo creo que se trata de otra cosa.
Sinceramente de muchos, de la mayoría yo no esperaba nada, absolutamente nada más que lo que hicieron, ¡Pero otros! Como un ejercicio vamos a nombrar solo a algunos: El otrora “soldado” de Perón, Carlos Kunkel, ¿Habrá tenido miedo de otro cachetazo? Y si, porque cuando el cachetazo te lo pegan los monopolios, no son tan ruidosos, pero son mucho más dolorosos y de efecto prolongado; Adriana, la hija del entrañable profesor Puiggros, después de tantos libros y discursos ¿Se olvido de pensar con cabeza propia?; el ex PC Martín Sabbatella ¿Dónde está su encendido discurso antiimperialista?; Remo Carlotto, hijo de la Abuela de Plaza de Mayo Estela de Carlotto, creo que después de esto se gano el titulo de portador de apellido; Edgardo Depetri, ex dirigente sindical de ATE y la CTA. ¿Y la defensa de los derechos de los trabajadores?; Carlos Gdansky, directivo de la Unión Obrera Metalúrgica, cuando el gremio quiera discutir las paritarias, ¿Lo acusaran de terrorista?; Omar Plaini, directivo de gremio de Canillitas y miembro de la directiva de la CGT, ¿De la central obrera también van a decir que es una cueva de zurdos a sueldo de Chávez o Fidel?; Jorge Rivas, socialista, ¿Socialista?; Raúl Heller, “banquero nacional y popular” del CREDICOOP que se quedo con los ahorros de mucha gente; Pedro De Wado, miembro de la agrupación de La Cámpora, hijo de desaparecidos; Gloria Bidegain, cuya familia sufrió todas las persecuciones posibles; Eric Calcagno cuyas lucidas notas tanto leí en el Miradas al Sur y algún otro que se me escapa de la lista, pero que inexorablemente terminaran en el basurero de la historia. Pero antes de recibir el juicio de la posteridad sería mucho más interesante que los juzgue el pueblo por traición a la patria.  
Mientras borroneo estas líneas me pregunto: ¿Me acusaran de terrorista por escribir esto? Cuántas persecuciones y cárceles más harán falta para que nos demos cuenta que la HISTORIA (así con mayúsculas) la debemos escribir nosotros y no un mensajero que termina haciendo lo que se le ocurre. En que momento comenzaremos a llamar a las cosas por su nombre y dar el calificativo de democracia solo a la participación activa y responsable de todos y no de unos pocos que pomposamente se hacen llamar representantes del pueblo, como si realmente representaran a alguien que no sea sus intereses económicos personales. El día que un miembro del Congreso tenga el sueldo de un operario calificado ¿Cuántos de estos personajes se presentaran a elecciones?
Aunque parezca que estoy solo, aunque la mía sea una voz en el desierto, aunque me gane el desprecio de los hipócritas, voy a seguir pensando que únicamente el pueblo es el que puede escribir la historia (lo de los muchachos del Congreso es una historieta) y es el único que cuando se libere de las cadenas  de la alienación será el que construya una sociedad más justa y más humana, una sociedad para todos, sin explotadores ni explotados. La sociedad socialista. 




Villa España 24 de diciembre de 2011.