(Rebelión)
Gonzalo Leon
Punto Final
Bonasso no es sólo un político, sino un conocido periodista y escritor. Como periodista fue uno de los fundadores del diario La Opinión y del diario Noticias. Entre sus publicaciones destacan la novela Recuerdo de la muerte y la biografía sobre Héctor Cámpora, El presidente que no fue, uno de los libros preferidos de Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora, agrupación de jóvenes kirchneristas con gran presencia en el nuevo Parlamento.
Su nuevo libro, El Mal: el modelo K y la Barrick Gold, fue publicado por Planeta Argentina y ya ha vendido treinta mil ejemplares. Ya está a la venta en Chile y la “gran prensa” lo ha ignorado. En él mezcla el thriller con la investigación de una de las mineras más grande del mundo, pero también analiza las figuras políticas con las que Barrick ha hecho alianzas: en Argentina con conocidos violadores de los derechos humanos, como Rubén Bufano y otros, que apoyaron a la dictadura y que hoy son “blancas palomas” del Frente para la Victoria (FPV) -la coalición de gobierno-, como el gobernador de San Juan, José Luis Gioja.
Con las inquietudes que nos generó la lectura de su libro, conversamos con Miguel Bonasso en su casa de Palermo, una tarde extraña, con lluvia, ¡en verano!
Este libro tiene partes noveladas al comienzo, en donde se ve a Peter Munk, el mandamás de Barrick Gold, en su oficina, observando el paisaje, pero luego deriva a la investigación y a la denuncia y sigue con una crónica muy personal sobre tu participación en la historia política de Argentina. Todo muy bien mezclado con datos duros, impresiones y deducciones.
¿Crees que el kirchnerismo ha sido injusto contigo?
“Es interesante ver cómo los distintos modelos le hacen el juego al imperio. Al imperio no le preocupa que el gobierno de un país tenga un discurso progresista si le permite, en la práctica, el saqueo de sus recursos naturales”.
Una especie de progresismo imperialista…
“Exactamente. Pino Solanas (cineasta y líder de Proyecto Sur) y yo parecemos ante cierta opinión pública como de derecha, cuando en verdad la derecha está mucho más cerca del gobierno y de la presidenta”.
Cosas turbias
En tu libro cuentas cómo se hizo la fortuna de Peter Munk, desde que tenía una pequeña empresa de tocadiscos, luego de aparatos de televisión, su fracaso, etc. Y repentinamente, aparece vinculado a la minería, con un socio (Adnar Khashoggi) que era un conocido traficante de armas, implicado en muchas cosas turbias.
¿Cómo llegaste a estos datos y cómo nadie reparó en ellos antes?
Hay un vínculo que estableces entre los violadores de los derechos humanos y la Barrick, como si los asesinos y torturadores hubieran sufrido una especie de “convertibilidad laboral”.
¿Cómo es eso?

¿Pero cuál es la vinculación exacta entre los Gioja y la Barrick?
“El gobernador tenía con su hermano una empresa y declararon orgullosamente en su momento ser proveedores de la Barrick. Y cuando se pelearon, terminaron acusándose de haber trabajado para esa empresa. En su pelea lo estaban confesando. No hay disimulo, las cosas son abiertas, ¡descaradas! Pero ahora hay algo más grave. Si Kirchner no muere, lo más probable es que hubiera llevado a Gioja como vicepresidente, y si Kirchner, pongámosle, hubiera fallecido durante su mandato, el presidente hubiera sido Gioja”.
La CIA y George Bush
“Lo de la CIA: queda sobradamente confirmada su participación en las audiencias del Congreso de Estados Unidos. Por encima de algunos agentes, como Félix Rodríguez (agente que detuvo y dio la orden para matar al Che Guevara), o de Khashoggi, está y siempre estuvo George Herbert Bush, que reclutó personalmente, por ejemplo, a Rodríguez para participar, entre otros ‘objetivos’, en el Plan Phoenix, que era como llamaban a lanzar prisioneros vietnamitas desde un helicóptero a la selva. Bueno, Rodríguez se sacó fotos con el Che vivo y otras con el Che muerto. Años más tarde, en el marco del Irán-contras, envió drogas a Estados Unidos, y en este caso estuvo involucrado Bush, que estuvo a punto de perder su cargo de vicepresidente. El senador John Kerry dijo a propósito de eso que el gran paladín de la lucha contra el narcoterrorismo era un narco y promotor del terrorismo”.
Da la sensación de que siempre que Barrick Gold necesitaba una ayuda aparecía ese personaje siniestro llamado Adnan Khashoggi, sobre quien, a todo esto, se podría escribir un libro. A finales de los 80 la Barrick encuentra un gran yacimiento y ahí estuvo él, ¿no?
“El que salva a la Barrick no es Khashoggi, es el ex presidente George H. Bush, quien le entrega un permiso de explotación a un costo irrisorio, diez mil dólares, para un yacimiento de diez mil millones de dólares. Este yacimiento fue el salto definitivo para que la Barrick entrara en las grandes ligas. Khashoggi sólo puso la plata”.
Chilenos involucrados
“El que apoya en ese crucial momento a la Barrick es Vernon Jordan, uno de los líderes de la comunidad afroamericana, del ala ‘progresista’ del Partido Demócrata. Es él quien modifica la política minera de Clinton y, como premio, lo incorporan a ese gran consejo asesor que presidía George H. Bush. Es el mismo consejo que incluyó también a Andrónico Luksic (ver recuadro). Vernon Jordan fue una especie de Tío Tom”.
“Munk es claramente un fascista. Un tipo que dijo que la violación en masa de mujeres en Africa era un hábito cultural. Un tipo que dice eso, no sólo es un fascista, sino un racista. Por eso él no cree en los derechos humanos y dice que para hablar de ellos, primero hay que solucionar el problema económico. En ese sentido, Pinochet para él sería lo ideológico y Frei Ruiz-Tagle lo pragmático. Digo esto porque Munk debía comportarse así para obtener el tratado binacional que crearía un territorio sobre el cual ni Argentina ni Chile poseen soberanía. Un territorio donde la policía es el guardia privado de la empresa, y que le permite operar en toda la zona de Pascua Lama. Este tercer país, el ‘país Barrick’, está formado por un 25% de territorio chileno y por 6% de territorio argentino”.
En tu libro defiendes al ex senador chileno Jorge Lavandero. ¿De dónde surge el convencimiento de su inocencia y que tras su caso estaba la Barrick?
“El único que se opone duramente a la megaminería en Chile fue Jorge Lavandero. En una charla privada con Ricardo Lagos Escobar le preguntó por el tema minero, y éste le respondió que el tema no estaba en la agenda. Bueno, y después vino el montaje que hizo Canal 13, a través de un periodista que trabajó dos años en el caso (ver recuadro). A Lavandero lo juzgaron por un delito que no cometió y le quitaron beneficios carcelarios que le correspondían. Eso al menos me dijo un jurista a quien entrevisté”.
Ultimas dudas
¿Por qué entonces señalas que el modelo K, de Cristina Fernández, es peor que el de Menem?
“El menemismo vendió lo que estaba sobre la mesa; en cambio, el kirchnerismo está vendiendo la mesa. ¡Se están vendiendo los glaciares y los preglaciares! Y el modelo K de desarrollo, ¿qué es? Simple: megaminería en la cordillera, soya con desforestación en el interior y petróleo en la Patagonia. ¡Volvemos al saqueo colonial! Si esto es progresismo, francamente no sé lo que será reaccionario”.
“Te puedo responder por Argentina. Aquí, por ejemplo, la empresa está poniendo a gente en Mendoza, en donde la megaminería está prohibida. Ahí un abogado de uno de los staffs de abogados de la Barrick es ahora gobernador: Francisco ‘Paco’ Pérez. Y puedo apostar que hará todo lo posible para que la mageminería sea permitida. ¿Y la presidenta? Está bien, no fue puesta ahí por Barrick Gold, pero en Santa Cruz, de donde son los Kirchner, había mineras sudafricanas. Cabría preguntarse entonces si en 2003, cuando fue electo Néstor, no estaba detrás la Barrick”.
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 750, 6 de enero, 2012
revistapuntofinal@movistar.cl
www.puntofinal.cl
www.pf-memoriahistorica.org
No hay comentarios:
Publicar un comentario