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domingo, 24 de febrero de 2013

A un año de la Masacre de Estación Once


(Kaos en la Red) 
por Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán / MONAREFA
Argentina. A un año de la Masacre de Estación OnceLo primero que debemos decir es que la tragedia ocurrida en Once no es una desgracia, es una masacre anunciada. Por lo tanto, podemos inferir que si una tragedia que puede suceder es anunciada y no se toman las medidas precautorias, ésta se convierte en un crimen.

Lo que sucedió es una de las pinturas más desgraciadas del colapso de los ferrocarriles en la Argentina.

Si una tragedia es anunciada y no se toman medidas precautorias, se convierte en un crimen 
Juan Carlos Cena

Lo primero que debemos decir es que la tragedia ocurrida en Once no es una desgracia, es una masacre anunciada. Por lo tanto, podemos inferir que si una tragedia que puede suceder es anunciada y no se toman las medidas precautorias, ésta se convierte en un crimen. Lo que sucedió es una de las pinturas más desgraciadas del colapso de los ferrocarriles en la Argentina.

El silencio del gobierno nacional sobre este crimen anunciado es de una perversidad sin igual.

En el día de la fecha, el bloque de los senadores del FpV se negó a rendir homenaje a los muertos y heridos de ese ¨accidente¨, como dicen ellos, evitable, reiteramos nosotros, porque nunca debió ocurrir, como los tantos otros desastres ferroviarios anteriores y posteriores. Sobre la negativa solo podemos afirmar que es una vergüenza que alguna vez tendrán que explicar. El rechazo al pedido o solicitud de los senadores radicales de rendir homenaje a un día de cumplirse un año de aquel fatídico 22 de febrero del 2012 sólo se inscribe en la ignominia de quienes no les interesa los dolores del pueblo sino simplemente los propios, con los cuales nos invaden, nos saturan y se vuelven repetitivos y patéticos.

Ahora, le toca el turno a la justicia, la cual debe obrar y profundizar, hasta los tuétanos, las responsabilidades tanto: de los funcionarios, de todos, del Estado Nacional como sus órganos de control: Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Secretaria de Transporte, CNRT entre otras y los concesionarios del F.C. Sarmiento sin obviar las responsabilidades que le caben a los sindicatos y a sus dirigentes en todas sus escalas.

Hoy 22 de febrero, los ferroviarios debemos acudir de acuerdo al pedido de los familiares de las víctimas, aunque no acordemos la metodología de ir sin banderas que identifiquen a los gremios porque no todos los trabajadores responden a las burocracias sindicales actuales de los ferrocarriles concesionados. Pero esto es harina de otro costal.

LAS DENUNCIAS QUE HICIMOS DESDE EL MONAREFA

Venimos haciendo denuncias desde 2005 de las anomalías y la falta de control en las concesiones, ya sea a la CNRT, al ombudsman. Lo denunciamos en todos los medios de comunicación que nos entrevistaron. Todo el tiempo planteamos política y técnicamente lo que pasaba con el ferrocarril.

La realidad nos demostraba que este ferrocarril colapsaba, cada día era peor, que los concesionarios se habían cartelizado primero y que luego habían formado un trust con el propio Estado a través de Ugofe (Unidad de Gestión Operativa de Ferrocarriles), asociación entre el Estado y los concesionarios. Era una manera de raptar al Estado, asociándolo, para apropiarse de todos los servicios ferroviarios concesionados.

LO HEMOS ACLARADO MIL VECES PERO LO VOLVEMOS A DECIR

Concesionados porque no son privatizados. Los ferrocarriles privados fueron en tiempos de los ingleses y franceses en menor medida, ellos eran dueños de la infraestructura.

Estas son concesiones que le dio el Estado a un privado, es decir, les alquiló la infraestructura ferroviaria.

Por ese alquiler deberían pagar un canon, pero al contrario, no lo pagan, el Estado les da un subsidio: es como un alquiler al revés. Ese es el gran negocio.

Todo amparado en la legislación de los tiempos menemistas, nunca modificada.

Reiteramos, con insistencia: nunca hubo control por parte del Estado de ningún tipo. Los empresarios empezaron a acumular dinero, en este caso Cirigliano agrandó su patrimonio, se ha ramificado hasta Perú y Estados Unidos.

Cirigilano viene de la industria del transporte automotor, con Cometrans que fue su primera empresa, después con Plaza que se transformó en el Grupo Plaza. Tiene además varios emprendimientos ferroviarios –en el último tiempo con Jaime–, le dieron Ferrocentral, el tren que va a Tucumán y a Córdoba, el que va a Uruguay (ahora los uruguayos no lo dejan entrar más), y le otorgaron una cantidad de emprendimientos más.

En su empresa Emfer (Emprendimientos Ferroviarios) es donde hacen la reparación de los coches quemados y construyen los coches doble piso, donde el Estado tiene que pagar esos coches a precios siderales.

¿Por qué paga el Estado? Porque la infraestructura es del Estado, la repara Cirigliano.

O sea, todas las reparaciones las hacen empresas que están al costado y que son de su propiedad, que multiplican el precio de reparación y la calidad no es la óptima. El Estado paga sin inmutarse.

EL MATERIAL FERROVIARIO Y SU ESTADO TÉCNICO

Todo este estado calamitoso venía por la depredación permanente al ferrocarril: la falta de mantenimiento preventivo en su material rodante, remolcado, vías, cambios, señales entre otros.

Así llegó, lamentablemente, el Cromañón ferroviario. Uno los va denunciando, una y otra vez, y lo que vino son víctimas e incendios… Esto que ocurrió en Once no es una tragedia, es un asesinato y hay culpables.

A un año de esta Masacre de Once nos sumamos a acompañar a los Familiares de las 51 víctimas, una de ellas estaba embarazada, a los 798 heridos de diferente magnitud y secuelas tanto físicas como psíquicas.

Repudiar la actitud de los más altos estamentos gubernamentales que han callado y siguen callando y despreciando el dolor de los pueblos, en algún momento deberán dar cuenta sobre sus miserias, pero ya no tendrán retorno.

Juan Carlos Cena y Elena Luz González Bazán, miembros fundadores del Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos (MONAREFA)