Radio Perspectiva de Clase

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viernes, 11 de mayo de 2012

A UN MES Y MEDIO DEL AUMENTO


(Agrupación LA VERDE docentes de Alte. Brown)
¿Por qué el aumento es insuficiente?
En principio nuestro sueldo aumentó porcentualmente menos que el año pasado. Este menor aumento se debe a varios elementos. Uno es el déficit que está enfrentando la economía del gobierno y, como es costumbre, pretenden que lo paguemos nosotros. Anteriormente el gobierno utilizó los fondos del ANSES para dar soluciones a reclamos de asistencia, que debieran haber sido resueltos con fondos de los que más tienen, de los ricos. La herramienta preferida de los gobiernos para saldar sus déficit son los sueldos de los estatales (de hecho los estados provinciales son los mayores empleadores en la educación y subsidian la mayoría de los sueldos de las escuelas privadas). Otro recursos son los impuestos y, como el impuesto que mayor recauda es el IVA (generalizado por el Ministro Cavallo y que parece contar con el beneplácito del actual gobierno) puesto que se grava sobre el consumo y sobre los precios, cuando los precios aumentan, también lo hace la recaudación, por eso conviene indirectamente la inflación al gobierno y somos los trabajadores los más perjudicados con el pago de ese impuesto. Algo que se suma a nuestra pérdida de poder adquisitivo es la quita de subsidios a los servicios. Una medida correcta termina recayendo sobre las espaldas de los trabajadores... ¿Por qué no pagan la quita las empresas que juntaron dinero en pala durante tantos años y que lo seguirán haciendo? ¿Quién pagará el boleto a 4,40$ como dijo De Vido, los millonarios el Grupo Clarín, Cirigliano o nosotros, los de siempre?
El esfuerzo lo tenemos que hacer siempre nosotros
Está claro que respiraremos los primeros meses cuando tengamos más dinero, el problema es que ese aumento no compensa la pérdida del año pasado ni contempla la proyección inflacionaria de este año. Como frutilla de la torta del conflicto los legisladores se aumentaron sus dietas a 35.000$, las tazas municipales aumentaron más del 300% y la presidenta, en su discurso de apertura del trabajo parlamentario, volvió con la lógica del pensamiento más retrógrado del país respecto a las consideraciones del trabajo docente. Naturalizando que la tarea docente es de "cuatro" horas, "las vacaciones", los sueldos como lo hizo en toda la historia la derecha del país.
La decisión del gobierno
En diciembre la presidenta y el resto de los funcionarios adelantaron que los aumentos a los trabajadores para el año 2012 no debían superar el 20%, en nuestro caso, cumplimos meta. Si no fuera porque la inflación el año pasado superó el 30% y este año es probable que sea mayor, quizá sería un aumento razonable.
Por esta manipulación de las estadísticas y de los porcentajes es que tienen tanto interés en controlar y tergiversar las mediciones del INDEC que es el organismo que da cuenta de estas cifras.
Impuesto a las ganancias
El impuesto a las ganancias, aplicado a los salarios, es otra manera de despojo para los trabajadores. Sólo en el manual de quienes están atentos a estas triquiñuelas, se puede considerar un salario como ganancia. A una retribución cuyo monto no decidimos quienes la percibimos y que está muy lejos de ser onerosa, considerarla como tal. El salario no es ganancia, por eso no se deben elevar las cifras de los pisos salariales, sino que ni siquiera debe considerarse. Hoy el piso para el empleado soltero es de $5.782 y para el casado con dos hijos de $7.998.
Asignaciones familiares
Otro medio para obtener recursos por parte del gobierno son los topes a las asignaciones familiares. Al igual que con el impuesto a las ganancias, los topes para las asignaciones son ridículos, con el agravante de la campaña respecto de la Universalidad de las Asignaciones Familiares, que estipula que algunos niños sí merecen esta ayuda y otros no. Ponen en esta línea de quienes no la necesitan a los hijos de otros trabajadores que, por tener un empleo estable o cierta antigüedad en ellos, “superan” lo que estos funcionarios inteligentes consideran necesario para vivir. Claro que ellos no viven con esos salarios. Es cierto que hay niños que no necesitan esta ayuda, por ejemplo los que tienen padres legisladores, que aumentaron su salario a $30.000 pesos; los hijos de todos los empresarios que forman los precios en este país; los descendientes de los sojeros y propietarios de tierras que siguen teniendo ganancias exorbitantes con este gobierno, los hijos de los que invierten en la “timba financiera” que no aportan un solo centavo de impuestos por su capital; los niños de los empresarios de grupo Petersen-Eskenazi (comprador sin aportar un centavo de capital del 25% de YPF, durante este gobierno, gerentes de Molinos Río de La Plata en el golpe de Estado, dueños de varios bancos de Santa Fe y Entre Ríos, etc.); en fin, los hijos de quienes se enriquecieron con estas políticas económicas y lo siguen haciendo. ¡No caigamos en la trampa de cuestionar a los más pobres por recibirla! Los hijos de los poderosos son los que no deben recibir las asignaciones y sí debieran recibirla los hijos de todos los trabajadores, sin importar su salario.
Aumento del básico y la inflación
En conclusión con el aumento el sueldo básico llegó a $1.540 y con las sumas bonificantes y en negro (sumas que llegan al 45% del total) el sueldo inicial llega a 2.900, apenas superando al línea de la pobreza, otro eufemismo para nombrar el dinero indispensable para volver al otro día a seguir siendo explotado. 
Lo más nefasto de este arreglo es que con este aumento se cierra la discusión salarial hasta el próximo año, como viene sucediendo todos los años. Al menos por parte de la conducción sindical, porque llegando las vacaciones de invierno ya empezamos a notar la pérdida del poder adquisitivo por vía de la inflación de manera que comienzan a sucederse las convocatorias a medidas de fuerza y la bronca. ¿Por qué es impensable abrir la discusión salarial a mitad de año o cuándo la consideremos necesaria? ¿O sencillamente que el salario se ajuste de acuerdo a la inflación? Es impensable porque de lo que se trata no es de favorecer el poder adquisitivo de los salarios, sino de seguir despojándonos de él, ya sea a cuenta gota como ahora o en forma brutal como con la dictadura o con las diferentes “crisis” periódicas de los modelos. Los trabajadores no estamos condenados a optar entre las diferentes maneras de despojo. Nos merecemos y debemos luchar para no ser explotados y para vivir dignamente de nuestros empleos.