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martes, 11 de octubre de 2011

“La sangre SELK’NAM aún espera justicia y reparación”

Artículo publicado en Junio de 2008
(Puerta E)
por Lic. Antonio Díaz Fernández
Un siglo de vida, un siglo de impunidad: “La sangre selk’nam aún espera justicia y reparación”


En 1908 se unían dos firmas capitalistas de Patagonia austral, antes Karukinka, hoy tierra del Fuego, antes el país de los Aonik’enk o aonik’o ch’ooneke hoy Santa Cruz. De esa unión surgió una nueva empresa, con una vasta red de sucursales en todo el territorio mencionado y en Chaco. Justamente en los territorios indígenas independientes, que fueron anexados violentamente por el estado argentino. Justamente, los grandes capitales y macro empresas están asociados simbióticamente al despojo y la apropiación de lo que el estado llamó ‘tierras fiscales’. Gobernar es poblar, reza la mentada frase de J. B. Alberdi, pero los que vinieron de otros continentes a ‘poblar’ –fracasados en sus propios países-, decidieron ‘despoblar de homo sapiens sapiens’ esas tierras y re poblarlas con ovinos. Obviamente no lo hicieron en secreto ni a hurtadillas, el estado argentino lo sabía y fue cómplice en muchos casos. El estado nunca intervino, sino que al contrario ponía sus hombres de armas al servicio y protección de los latifundistas y capitalistas y concedía grandes extensiones de tierras a estos migrantes extracontinentales, invisivilizando a sus ocupantes milenarios. Incluso pagaba al genocida Junius Popper como policía. Me pregunto: ¿Qué siente la sociedad argentina, incluyendo sus gobernantes, frente a la ocupación británica de las islas Malvinas? la respuesta es obvia. Me pregunto otra vez: ¿Qué sentirán los qom (toba), los pilagás, los aonik’enk, los mapuches, etc. frente a la ocupación argentina de sus tierras? Los argentinos esperan devolución de Malvinas ¿El estado argentino pensará en devolver las tierras usurpadas a los pueblos originarios y concedidas a los grandes latifundistas?

Grandes empresas, como la que en este mes celebra sus cien años, remontan sus orígenes a la usurpación de extensiones de tierra y masacre de sus pobladores originarios, el pueblo SEL’KNAM, vulgarmente conocidos con el nombre yámana de Ona. Los alambrados de José Menéndez y su ocupación de partes de Karukinka, a fines del s. XIX, espantaba los guanacos, sustento principal de los selk’nam, quienes vieron una alternativa en el ‘guanaco blanco’ –como denominaban a la oveja-, desconociendo que eran ‘propiedad privada’. Pronto, los grandes estancieros se organizaron y comenzó la cacería de SELK’NAM. Federico Echeuline, mestizo selk’nam-noruego fallecido en 1970 testificaba “Y así, pa’ no morir de hambre, buscaban los animales de los Menéndez. Por eso los mataba Menéndez” (Chapmann 1990: pág. 63). Los nuevos ‘dueños’ del país SELK’NAM contrataban ‘cazadores de indios’ profesionales, como Mc. Lennan ‘a’ Chancho Colorado, llamado así por la elevada dosis de escocés que bebía, Mr. Bond, John Mc. Rae, Kovasich, Albert Niword, Sam Islop, Stewart, Peduzzi, Junnius Popper, José Dias, etc. (Magrassi 1989, pág. 24-25) La célebre matanza de SELK’NAM perpetrada en Cabo Sto. Domingo por el Chancho Colorado, administrador de las estancias de José Menéndez, dejó un tendal de 400 cadáveres (Borrero 1974: pág. 48-49), asimismo su masacre de Cabo Peña es otro más de sus crímenes impunes. Mr. Rigby, capataz de la estancia San Sebastián, escribía a patrón Mauricio Braun en julio de 1900 “No hemos enviado más expedicionario a cazarlos” (Magrassi 1989: pag. 24). El jefe de policía Ramón Cortés, en su diario, fechado 05-03-1987 escribía “... un inglés llamado Saham (o Sam Ishlop) y un italiano llamado Peduzzi. Estos individuos se ocupan pura y exclusivamente en la caza de indios, ya sea en territorio chileno o argentino... mediante una libra esterlina por cada individuo macho y 5 chelines por cada muchacho o mujer” (Magrassi 1989: pág. 24). Envenenamiento de ovejas con estricnina y de ballenas varadas inyectadas con venenos antes que los selk’nam llegara para consumirla (Borrero 1974: pág. 44), eran otras tácticas de genocidio practicadas por los ‘civilizados’ invasores de Karukinka. Menéndez y Braun: los comienzos de una ‘gran empresa’. Menéndez y Braun: el fin de una cultura, una sociedad y una lengua. Menéndez y Braun: adquisición de inmensos latifundios. Menéndez y Braun: expulsión y genocidio de los SELK’NAM. 
¿Qué hay que celebrar? ¿Quién conoce a Teneneshk, Hálimink, Kawchiqol, Atel, Kawsel, Yayosh? Su voces fueron silenciadas para siempre en el obscuro mundo de los crímenes de lesa humanidad, aún impunes. Es muy probable que no se conozca sobre el hain, un haruwen, los klóket’en, un jo’on, etc., el maravilloso mundo Selk’nam fue borrado de la faz de la tierra, por los grandes capitales que se enorgullecen de sus logros, pero no recuerdan como los hicieron, con las manos manchadas con sangre Selk’nam y con peones explotados. Finalmente me pregunto ¿por quién será el mentado ‘aprecio’? ¿por ud.? Antonio Díaz-Fernández Descendiente del pueblo diaguita-kalchakí

Bibliografía recomendada:
Borrero, José Ma.: La Patagonia trágica, Bs. As., Editorial Americana, 1974
Chapman, Anne: Los selk’nam. La vida de los onas. Bs. As., Emecé Editores, 1986.
Chapman, Anne: El fiun de un mundo. Los selk’nam de Tierra del Fuego. Bs. As., Vázquez Mazzini Editores, 1990.
Magrassi, Guillermo: Los Aborígenes de la Argentina, Bs.As., Ediciones Búsqueda-Yuchán, 1989.

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