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domingo, 16 de octubre de 2011

Tirando abajo falsos próceres


La reciente muerte de Steve Jobs, ha inundado los medios del mundo entero con alabanzas al nuevo semi-dios de las tecnologías al que se supone debemos agradecer todos los productos que muchos desean tener pero pocos pueden comprar. Un empresario, un artista de la tecnología, que se supone ha revolucionado nuestras vidas. Esto… ¿es así?
El aumento de las capacidades de las computadoras, han convertido a la informática en una nueva rama de la economía que no existía previamente, con nuevas y múltiples aplicaciones. En los últimos años, a partir de la creciente masividad de Internet y de todo tipo de dispositivos digitales, estos cambios vienen teniendo alto impacto en el mundo de las comunicaciones. Este nuevo sector también es un nicho de ganancias extraordinarias y conflictos con sectores de la economía cuyos intereses se ven afectados. Al ser un sector de la economía sin existencia previa y en constante transformación, es lógico e inevitable que permanentemente se generen gran cantidad de nuevos desarrollos e innovaciones.
Para apropiarse por más tiempo de la ganancia extraordinaria que se genera con cada innovación, gran parte de las principales empresas patentan sus innovaciones, intentando frenar la difusión de las mismas, cuestión que termina actuando como freno para otros nuevos potenciales desarrollos. [1] Este es el contexto en el que surgen estos “empresarios innovadores” que aparecen como haciendo grandes “aportes a la humanidad”. Sin embargo, lo que caracterizó a Steve Jobs, no es tanto su contribución al desarrollo tecnológico en pos del bienestar de la sociedad. Sino por el contrario, la apropiación de ganancias basada en el mecanismo defensa de patentes, que mediante un ejército de abogados defiende con uñas y dientes hasta la más pequeña e insólita de sus ideas intentando frenar la difusión de dicha innovación y actuando como mecanismo frena el desarrollo tecnológico. Esta sed de ganancias es lo que guía la innovación en el capitalismo, generando necesidades muchas veces superfluas con el objetivo de vender a toda costa, en lugar de satisfacer necesidades sociales. A su vez este esquema de competencia capitalista genera constantemente una guerra de estándares, formatos y dependencias tecnológicas, que provocan provocan también importantes retrasos en el desarrollo tecnológico. Esta es otra de las “obsesiones” de la empresa Apple, fundada por Steve Jobs. Por todo esto Steve Jobs es fuertemente criticado por grupos defensores de la libertad de información, en contra de las patentes y de la propiedad intelectual [2] . Estos sectores critican con justa razón al fuerte lobby de sectores capitalistas, que mediante leyes “anti-piratería” constantemente buscan defender sus negocios. [3]

El verdadero secreto de Apple

Pareciera ser que las riquezas generadas por Apple y sus productos como el IPhone brotaran magicamente de la mente de Steve Jobs. Es así que tras la muerte del fundador de Apple, los grandes medios se ocuparon de esconder cual es el secreto de la riqueza generada por Steve Jobs. ¿qué se esconde detrás de las últimas innovaciones tecnológicas? ¿de dónde surgen las “maravillas” patentadas por Steve Jobs?
Gran parte de estos productos se fabrican en China, en una empresa llamada Foxconn. Una planta, situada en la localidad de Shenzhen y propiedad de la compañía taiwanesa Foxconn, emplea a 400.000 trabajadores viven en ciudades obreras y se encargan de fabricar teléfonos móviles para Apple y otras compañías de primera línea. Durante el año 2010, pasó a la fama por una oleada de suicidios de sus empleados. Los trabajadores, en su mayoría provenientes de poblaciones rurales, trabajan hasta 12 horas al día, seis días a la semana. La firma china había dicho que ofrecería un incremento de 20% a los trabajadores, que ganan unos US$132 al mes. Y Steve Jobs declaraba en una conferencia de prensa realizada en Estados Unidos “Foxconn no es una fábrica donde se explota a los obreros”. Y la empresa declaraba: “Queremos que cada empleado esté feliz trabajando aquí (..) Hemos llevado a cabo un gran trabajo, tenemos 70 psiquiatras para prevenir suicidios”. La compañía obligó a los trabajadores a firmar acuerdos declarando que no se van a suicidar (para evitar pagar a sus familiares) y se han instalado redes alrededor del edificio para amortiguar la caída en futuras tentativas. Hace poco una explosión en una fábrica de Foxconn, en Chengdu, que produce iPads, provocó tres muertos y graves heridas a 15 más. Ante estos acontecimientos, Apple se mantuvo en silencio.
De esta manera el capitalismo desarrolla lo más avanzado de la tecnología. Generando productos que cada vez más desean tener, pero menos pueden comprar, mientras hunde a millones en la miseria. El reparto de las horas de trabajo, liberando a millones de trabajadores de extensas jornadas en condiciones infrahumanas, dedicando tiempo al ocio y la investigación, permitirían liberar un potencial creativo enorme. Pero para eso es necesario abolir este sistema decadente y construir una organización que se lo proponga.

Notas

[1] Estas patentes, en general son propiedad de los grandes monopolios y no de los trabajadores o científicos trabajan a sueldo para el capital. El caso de Steve Jobs, como de otros empresarios “innovadores” como Bill Gates o Mark Zuckerberg, es utilizado para mostrar como se puede llegar a ser rico empezando con muy poco. Sin embargo, esto sólo es posible al existir una rama completamente nueva de la economía sin existencia previa que rápidamente tiende al monopolio u oligopolio bloqueando la competencia de nuevos capitalistas. Intente en su casa competir con la Ford desde un taller mecánico, por ejemplo.
[2] Richard Stallman, considerado el padre del software libre declaró sobre la muerte de Steve Jobs “no me alegra que esté muerto, pero me alegra que se haya ido”.
[3] Hay que mencionar también a empresas como Google, que fomentan el código abierto porque sus ganancias y su apuesta capitalista no proviene de la venta de estos “productos” sino de la publicidad en Internet, tendencia que viene creciendo a medida que cada vez más la web gana terreno como medio de comunicación masivo (de forma similar a como obtiene ingresos la televisión).


Leonardo Vázquez